Cómo leer estos números
How to read these numbers
Las cifras de esta página salen en vivo de la MLB Stats API, pero un número suelto no dice gran cosa. Esto es lo que conviene mirar y por qué.
La diferencia de carreras manda más que el récord. Un equipo puede ganar muchos juegos cerrados y tener un balance mejor de lo que merece, porque los desenlaces de un solo pase son casi una moneda al aire. Las carreras anotadas menos las permitidas, en cambio, resumen 162 juegos completos: si esa diferencia es grande y positiva, el récord se sostiene; si el equipo gana mucho con diferencia pequeña, suele corregirse. Por eso el mosaico de diferencia de carreras es el primero que miramos, no el del porcentaje de victorias.
El OPS junta dos virtudes distintas. Suma el porcentaje de embasarse con el de slugging, o sea la paciencia y la fuerza en un solo dato. Sirve para comparar bateadores de un vistazo, pero castiga poco al que no corre ni defiende, así que no lo tomes como la medida completa de un jugador.
El WHIP cuenta corredores, no resultados. Son los hits más las bases por bolas divididos entre las entradas lanzadas: cuánta gente pone en circulación un pitcher por entrada. Es más estable que la efectividad, porque la efectividad depende de que la defensa y el relevo detrás no se derrumben.
Ojo con las muestras chicas. Un bateador con quince turnos puede aparecer con cifras espectaculares que no significan nada. Por eso los líderes de esta página se ordenan con un mínimo de apariciones, y cuando una cifra sale de una muestra corta lo decimos en la nota correspondiente en vez de presentarla como un dato firme.
Los juegos de diferencia en la tabla se calculan con el promedio de la ventaja en victorias y en derrotas respecto al líder. Por eso aparecen medios juegos: no es un redondeo raro, es que los equipos no siempre han jugado la misma cantidad de partidos.
The figures on this page come live from the MLB Stats API, but a number on its own says very little. Here is what to look at, and why.
Run differential matters more than the record. A team can win a pile of one-run games and end up with a better record than it deserves, because those outcomes are close to a coin flip. Runs scored minus runs allowed, by contrast, sums up a full 162 games: if that gap is large and positive, the record holds up; if a team wins a lot on a thin margin, it usually corrects. That is why we read the run differential tile first, not the winning percentage.
OPS bundles two different virtues. It adds on-base percentage to slugging — patience and power in a single figure. It is useful for comparing hitters at a glance, but it barely accounts for baserunning or defense, so do not read it as the complete measure of a player.
WHIP counts baserunners, not outcomes. Hits plus walks divided by innings pitched: how many runners a pitcher puts on per inning. It is steadier than ERA, because ERA depends on the defense and the bullpen behind him holding up.
Watch out for small samples. A hitter with fifteen plate appearances can show spectacular figures that mean nothing. That is why the leaders on this page are sorted with a minimum number of appearances, and when a figure comes from a short sample we say so in the relevant piece instead of presenting it as settled.
Games back in the table are the average of the gap in wins and in losses against the leader. That is where half games come from: it is not odd rounding, it is that teams have not always played the same number of games.